1/27/2014

Pedagogía musical

La mayoría de las personas es consciente del valor de la pedagogía en la formación del individuo y, por extensión, de toda la sociedad. La pedagogía es la disciplina orientadora de la enseñanza. Pero también es una filosofía capaz de direccionar la adquisición de la cultura. De ahí la diferencia entre pedagogía y didáctica. La didáctica se refiere básicamente a la técnica que permite transmitir provechosamente información relativa a una materia. La pedagogía, en cambio, envuelve conceptos cuyo contenido es imprescindible para formar una persona culta, y no solamente bien informada o técnicamente bien capacitada.

En referencia a la música, la orientación pedagógica no se refiere solamente a la posibilidad de formar buenos músicos. Abarca mucho más que eso. El individuo debe llegar al punto de sensibilizarse para comprender el contenido espiritual del arte de los sonidos. Para una persona carente de esa sensibilidad, la música podrá ser no mucho más que un conjunto de sonidos sin mayor sentido.

Y mismo tratándose de un músico técnicamente bien capacitado puede ocurrir que no sea un músico sensible. Tal vez posea una técnica depuradísima, pero esa herramienta técnica muchas veces no es suficiente para comunicar una emoción. Un músico puede ser emocionante solamente cuando tiene capacidad para detectar, podría decirse, el poder oculto de los sonidos.

Las notas que un instrumento musical es capaz de producir son limitadas, pero la música es infinita. La música tiene poder para comunicar aquello que las palabras no siempre saben "cómo" decir. De ahí que sea un arte tan abarcativo y especial, de gran capacidad evocadora, capaz hasta de estimular un diálogo entre el intelecto y los sentimientos del individuo.

El objetivo más alto de la enseñanza musical es, precisamente, ayudar a desarrollar la sensibilidad de las personas para que sean capaces de percibir lo que los grandes artistas crearon para la humanidad.

Gustavo Britos Zunín

1/09/2014

ABURRIMIENTO EN CLASE: UN PROBLEMA QUE NO ES NUEVO



¿Por qué es tan difícil que los niños y los jóvenes se interesen en estudiar?


Por supuesto, no me refiero al interés que un joven pueda tener en inscribirse en un centro de estudios pensando en desarrollar una profesión - a veces ya imaginada cuando era un niño asistiendo a la escuela. La pregunta tiene mayor alcance.


Cuando una persona curiosa carece de respuestas para una pregunta, se le activa inmediatamente la imaginación. Ese es el primer paso hacia la creatividad. En ese momento se inicia un proceso donde la persona imagina problemas y soluciones, da respuestas posibles, investiga, hace pruebas experimentales, y tal vez termine creando o descubriendo algo que nadie había imaginado antes.

Los antiguos filósofos de Grecia ya sabían eso y tenían métodos de enseñanza basados solamente en responder a las preguntas de los discípulos. Muchas veces las clases eran realizadas al aire libre, para estimular la curiosidad relativa a la Naturaleza. Otras veces el maestro proponía alguna incógnita para ser resuelta y los alumnos eran motivados a preguntar. Es interesante saber que no había problemas de mala conducta ni de aburrimiento en clase.

La pedagogía moderna es consciente de un gran problema. Si la verdad es que el impulso de aprender es un distintivo del ser humano, ¿por qué es tan difícil que tantos niños y jóvenes se interesen poco en aplicarse a estudiar? Muchos pedagogos atribuyen este problema a la falta de incentivo para la creatividad. Algunos creen que las estructuras actuales estropean el instinto creativo ya desde la infancia. Afirman que las estructuras docentes imperantes en el mundo representan una forma casi dictatorial de enseñar. Esto es, poco o nada es permitido por fuera de lo que el profesor o el programa establecen que los niños y los jóvenes deben aprender y cómo deben aprenderlo. La consecuencia es bien lógica. Los estudiantes creen que lo realmente importante es pasar las pruebas de examen con buenas calificaciones, tomar nota en clase de todo lo que el profesor dice y leer los libros indicados.

Se supone que esta es la forma más eficiente de preparar a los futuros adultos para desempeñarse en el campo laboral y profesional. Un caso extremo de esta tendencia es la enseñanza organizada de acuerdo a la ley del mercado. Tenemos que estudiar solamente lo que el mercado pide, o, en caso contrario, hay riesgo de quedar desempleado. En consecuencia, el vuelo libre de la curiosidad y la creatividad se consideran una pérdida de tiempo.

 Mi actividad docente en la música me permite comprobar frecuentemente la consecuencia directa del enfoque predominante en otras áreas de la enseñanza. Cuando hablamos de arte, las cosas empeoran porque es una de las actividades donde más se exige la creatividad. Entonces, alumnos ya sometidos a las formas de enseñanza de base utilitaria son capaces de aprender perfectamente, por ejemplo, las escalas, y podrían pasar una prueba teórica sin dificultad. Otros, mientras tanto, tal vez menos adaptados, preguntan cuál fue el origen de las escalas y desde ahí se interesan en saber la historia, después preguntan si son las únicas posibles, etc. He visto personalmente que estos últimos no demoran mucho en descubrir nuevas combinaciones de sonidos y hasta llegan a componer músicas. Al poco tiempo quedan mucho más adelantados que los primeros. La causa de la diferencia, ¿dónde está?

Gustavo Britos